SALÒN DE BELLEZA

5 pasos fundamentales para una belleza prêt-à-porter en el salón

5 pasos fundamentales para una belleza prêt-à-porter en el salón
Para ser un auténtico portavoz de la belleza no artificial, sencilla y minuciosa, el peluquero debe saber ir más allá del servicio de corte y peinado y comunicar sus valores desde el momento en que cada cliente entra al salón.

Los peluqueros conscientes de todos los aspectos de su profesión saben que no pueden limitar su atención solo a su saber hacer. La habilidad y competencia en el corte y el color son requisitos que la clientela da por sentado. Lo que realmente puede marcar la diferencia para un estilista es la capacidad de comunicar sus valores de peluquero de forma transversal: con los servicios, con la comunicación y con experiencia en el salón.

Esta última es el primer paso sobre el que debemos reflexionar. El peluquero que cree en el valor de la belleza prêt-à-porter, un valor que BBcos Hair Pro comparte y apoya, debe transmitir su amor por la simplicidad, la atención al detalle y la espontaneidad desde el momento en el que cada cliente entra en su local. A continuación, presentamos los 5 momentos de la estancia en el salón a los que debemos prestar atención.

Recibimiento
El personal que da la bienvenida a los clientes tiene un papel fundamental: es el primer representante del salón y el punto de referencia para cumplir las funciones de bienvenida, reserva, pago y asistencia logística. Elegir a una persona que sonría de forma natural y sea cordial es un buen criterio para asociar la espontaneidad, la amabilidad y el cuidado de la relación con la idea de la belleza prêt-à-porter desde el primer contacto.

Ambiente del salón
El peluquero que se convierte en el portavoz de este tipo de belleza debe elegir un ambiente para su salón que no sea sofisticado ni rebuscado. Mejor un ambiente relajado, donde sentirse cómodos, no solo con el cliente, sino también entre los miembros del personal. ¿Cómo hacerlo? El secreto reside no solo en la elección del mobiliario adecuado, sino también en la selección y una formación más adecuada del personal. Servir un café, ofrecer soluciones para la comida si el cliente no se ha organizado por su cuenta e informarse sobre cuánto tiempo de aparcamiento ha pagado son ejemplos de una atención simple pero que el cliente no olvidará. Asimismo, un equipo muy unido y en armonía contribuirá a hacer que la experiencia en el salón sea más placentera y relajante.

Esperas moderadas
La espera a ser atendido y la espera entre un servicio y otro deben estar bien equilibradas. Por un lado, se trata de indicadores de la gestión efectiva del salón y, por otro, son una señal de nuestro respeto por el tiempo del cliente. Debemos calcular la combinación correcta para dejar un intervalo de tiempo para que el cliente se aclimate y se relaje, pero sin que le llegue a preocupar el retraso.

Escuchar para aconsejar
Una de las fases más delicadas de la visita al salón es la del diagnóstico, momento en el que el peluquero debe comprender los deseos, las expectativas y las costumbres del cliente, para aprovechar al máximo la información recibida y responder con la máxima satisfacción. Es en este momento, más que en otros, cuando se crea la belleza prêt-à-porter, adaptada a las características físicas y al estilo de vida de cada cliente.

Comprobación del resultado
El último paso clave es la comprobación del servicio prestado. Es esencial escuchar la opinión del cliente, no solo para confirmar la satisfacción del trabajo que se acaba de terminar, sino también para tener más ideas sobre las preferencias del cliente y cómo guiar la propuesta del servicio en la próxima visita. Porque la belleza prêt-à-porter se vuelve cada vez más refinada, paso a paso.